Este libro aborda el impacto negativo que tiene la religión en Puerto Rico. Nuestra población practica tanto las religiones ya tradicionales y organizadas, como varias formas de sincretismo religioso en cotidianidad. Sin embargo, las organizaciones religiosas y sus prácticas en pocas ocasiones han sido abordadas de forma crítica tomando en consideración sus efectos negativos para la vida social. Es decir, parece existir un consenso social que entiende sus implicaciones y consecuencias como exclusivamente positivas. Lo religioso provee sentido al diario vivir, de formas explícitas e implícitas. Aún las versiones menos institucionalizadas de estas prácticas en el momento actual, nombradas por algunas personas bajo el término de la nueva espiritualidad, no se escapan de visiones arcaicas de lo religioso y se estructuran de formas tan opresivas como las organizaciones antiguas.
Los temas abordados en el libro manifiestan preocupaciones centrales de los autores y autora en torno a la inserción religiosa en asuntos de la vida cotidiana, concentrándose en sus implicaciones negativas. Estos incluyen, el impacto de la religión en la salud personal y social del país, la regulación religiosa de la sexualidad y el género, y finalmente las implicaciones legales de la proliferación religiosa en Puerto Rico. Los trabajos presentados en este libro contribuyen a generar una reflexión crítica en torno al rol de la religión organizada en Puerto Rico y sus implicaciones adversas.